Vacaciones insolventes, vacaciones oportunas

Por la naturaleza de España, todo empieza y termina en el verano. Digan lo que diga el año no empieza el 1 de enero si no que comienza en septiembre por lo que termina en agosto, aunque su finalización es en julio, una simple llamada y revela que ya no hay nadie al teléfono, o la simple respuesta automática del mail, “no estamos, volveremos en unos días”, trae el recuerdo de la temporada estival, se termina el año.

Me cuenten lo que me cuenten, me digan lo que me digan el año realmente termina ahora y se celebra con unas vacaciones de verano que lo paran todo e incide en la situación que se encuentre la economía de la empresa o el negocio.

Quien quiere cerrar el negocio por falta de liquidez puede que le de igual si termina el año o no, si es invierno o verano, pero esto no es así, el tiempo, no solo cronológico sino estival marca la pauta a la hora de la insolvencia y el estado financiero.

La realidad es que la oportunidad de iniciar un proceso de reestructuración o concursal se presenta interesante con la entrada del verano.

De todos los momentos que tiene el año y ahora, en verano ¿Por qué es el ideal?

Ideal porque todo el mundo se va. Porque todo se relaja, porque aún en contra de todo lo que debería de ser en una sociedad medianamente desarrollada en agosto no hay ni dios trabajando y en este momento si le juntamos la situación post pandémica se espera que nadie este al otro lado. Este año todo el mundo se irá de vacaciones y se colgará el cartel de cerrado por vacaciones, algunos colgarán el cartel de cerrado por inventario, este es indicativo de no volverán nunca más, pero como decía, es el mejor momento para el cierre.

El verano hace que podamos irnos con garantías de pocas preguntas. El verano hace que tengamos tiempo de retirarnos con elegancia, incluso de irnos a la playa porque nadie mira.

Eso sí, no se puede dejar el cierre para después de verano, porque algo que debe de estar hecho en su momento no se hizo y se pierde la oportunidad. Van cayendo los meses y en breve las moratorias a los concursos necesarios dejaran de estar entre nosotros, es difícil esta figura, pero existe, por otro lado, la obligatoriedad de interponer concurso por insolvencia técnica si que volverá y las derivaciones de responsabilidad hacia los administradores o administrador se pondrán en marcha y hay que tener en cuenta que el desmedido afán recaudatorio de un Estado desbordado por el gasto y enfermo en la búsqueda de culpables de lo que sea esta a la orden del día, todo aquel que sea administrador es ya culpable de muchas causas semi penales y sanciones administrativas, así que no es recomendable ponerlo fácil a ese Ente que llamamos Estado.

Irse de vacaciones con los deberes al menos hechos es más que recomendable, es parecido a cuando se terminaban los estudios y en ese periodo de la selectividad al paso a la universidad, el verano de nuestra vida, nada que estudiar, nada que hacer, libre, esto es igual, dejar todo atrás, la sensación es la misma, dejar una pesada carga en el momento ideal

De ahí que unas pequeñas pautas que se deben seguir para irse de vacaciones planteando un escenario en una posible insolvencia.

1º tener las cuentas al día.

2º saber realmente los próximos ingresos y gastos y de todo esto que queda neto.

3º saber de ese neto si merece la pena tanto esfuerzo.

4º a quien se va a pagar realmente y por qué.

5º si no se puede pagar no meterse en más deuda.

6º cerrar a 28 de julio de 2021 supone un gasto de….

7º cuanto me cuestan las vacaciones de mi vida

8º comparar las vacaciones de mi vida con los costes de mantener el negocio quebrado hasta diciembre de 2021.

9º meditar y no dejar pasar la oportunidad del verano.

Cada negocio es una idea llevada a cabo en un momento puntal que da un rendimiento pero que si no da más no se puede agotar a su creador, porque no podrá hacer nada por el ni por los demás y el sistema, concretamente el Español, no parece verlo así, es obligación de la persona entender que su única salida es resolver sus problemas de una manera responsable utilizando las herramientas que el sistema le ofrece, herramientas que si bien aun están por mejorar son las que hay y con ellas se hace lo que se puede, concursos de acreedores, reestructuraciones, liquidaciones, concursos express, etc.