Siempre que alguien me dice en una consulta que quiere montar un negocio la pregunta obligatoria es ¿nuevo? o ¿es un traspaso? Si contesta que es un traspaso, por defecto, intento disuadirlo. Lo siento, pero no me gusta que mi prójimo lo pase mal. Se que no debería meterme en los sueños sadomasoquistas de los demás, pero en serio, no quiero que otro semejante pase por un calvario y como resultado pierda hasta la camisa. En mis muchos años cerrando iniciativas empresariales, que mal me ha quedado esto, a ver, mejor esto, en mis muchos años ayudando a llevar a un puerto distinto los sueños de otros, mejor así, no he visto ningún sueño que hubiera sido antes de otro y con un traspaso lo consiguiera mantener el nuevo soñador, en plata, que el traspaso es una mierda.
La figura del traspasa es una herencia de cosas ocultas que todo lo soporta el papel y el papel lo soporta todo, y cuando digo todo es todo, he visto desde un puesto de golosinas delante de un colegio que no vendía y todos sabemos lo que dura una golosina delante de un colegio, pues no vendía ni una, claro cuando el negocio se traspasa los números dicen que arroja cifras espectaculares, pero la realidad es otra. Ahora ¿Por qué no se hacen las preguntas adecuadas? Tal vez porque quien quiere recibir el negocio no quiere hacerlas o no quiere oír las respuestas, es una mezcla, pero lo cierto es que la pregunta más sencilla, la que puede dar la clave, la que mueve el mundo y los niños la hacen hasta la saciedad, ¿Por qué? No aparece. ¿Por qué se quiere hacer el traspaso? Sencilla pregunta y muy esclarecedora. A esta pregunta aparece lo típico, el cansancio, la rutina, la búsqueda de uno mismo en el Himalaya, me pregunto donde esta tanta gente en el Himalaya y ninguno luego se encuentra allí, otro misterio de este universo, en definitiva, que un negocio que da unas cifras que ni el mismísimo “Willy Wonka” quiera retirarse y traspasar el legado, es sorprendente pero posible y aquí entra la fabula y la ficción que el papel soporta, el número pero la realidad y la observación se lo llevan por delante.
Bastaría con que el heredero del legado, quien quiere hacerse con el traspaso pasara unos días, unos cuantos días, por los alrededores del negocio, viera el movimiento e hiciera sus cálculos, sorpresa, no hay movimiento. ¿Qué ocurre? ¿Dónde están las ventas?
“Traspaso unidad de negocio” aun recuerdo esa frase, me la comentaba un cliente que había comprado una sociedad que decía explotar un negocio de taller de reparación de vehículos.
Efectivamente había comprado las participaciones de una sociedad, limitada, pero no limitante, no tenia ni el taller en propiedad, ni los utensilios con los que la sociedad realizaba los servicios, leyendo y viendo la compraventa poco más que tuve que decir al cliente que lo que había comprado era un papel que decía que tenia la propiedad de una sociedad vacía.
Se lo había comprado a un venerable anciano que cansado de muchos años de reparar vehículos en su taller vendía su negocio y decidió vender una moto.
Aun sigue este cliente con una sociedad que encima tiene que presentar impuesto de sociedades y cuentas, y el que traspasaba la unidad de negocio alquilo el garaje a otro, sin comentarios.
De ahí como decían los romanos, adoro a los antiguos romanos, “caveat emptor”, el comprador tenga cuidado. Es ahora un momento en el que muchos negocios se van a poner en venta, nadie vende chollos y menos ahora, huir de los traspasos.